A Raquel Perera, última chica de Alejandro Sanz, la conocimos en Madrid, hace años, cuando se movía en entornos íntimos de cantantes, como fan o conocida de los artistas.
Era morena, como hoy, alta, y de tipazo importante. Su aterrizaje profesional en la música fue en la compañía discográfica de Alejandro Sanz, en la sede madrileña. Se dedicaba a viajar con los artistas, ejerciendo a ratos de ayudante del mánager o de relaciones con la prensa. Fue trabajando con el propio Alejandro cuando este reparó en las facultades de Raquel, y la solicitó en exclusiva. Después vino la aventura o romance en el que ahora están. Raquel tiene 30 años, vive en Miami, y ama la música en general y a los solistas españoles en particular, con Alejandro Sanz y Joaquín Sabina a la cabeza.