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Diseccionamos el misionero: pros y contras

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El Kamasutra es uno de los libros más famosos de la historia y, seguramente, uno de los más consultados a lo largo de los años. Nuestro objetivo hoy es “diseccionar” las posturas más famosas y ofrecerte nuevas maneras de disfrutarlas. Y, para empezar, nos sumergiremos en una de las posturas del Kamasutra más famosa: el misionero.

OJO: No nos hacemos responsables de posibles hormigueos en tus zonas íntimas ;)

Comenzamos. El misionero es esa famosísima postura conocida por todos – o casi todos – en la que la chica está acostada boca arriba y el chico está encima. Y, por si no ve tiene ahora una imagen a la cabeza, te echamos una mano:

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Primero, comencemos por las ventajas de esta postura. Como somos “animales” visuales, esta postura permite estar cara a cara con nuestra/o amante y poder mantener contacto visual con ella/él durante el acto. Algo que indudablemente es bastante excitante. Además, es perfecta para los meses de mucho frío ya que se puede practicar sin problema bien arropaditos bajo las sábanas.

Ahora bien, no todo son ventajas… La desventaja más obvia es que el pene – al entrar y salir – no estimula suficientemente el clítoris de la mujer, por lo que a veces a la mujer le cuesta llegar al anhelado orgasmo. Pero casi todo tiene solución en esta vida: te recomendamos incorporar a un compañero de juegos: Ivo, el vibrador clitorial más potente, discreto y mono del planeta. Puedes aguantarlo con una mano encima de tu clítoris mientras tu chico está… haciéndote disfrutar.

Otra desventaja de esta postura es que la mujer tiene una movilidad bastante limitada, por lo que solamente puede empujar sus caderas hacia arriba para acompañar los movimientos de su pareja.

Y, para culminar con las desventajas y pasar a soluciones divertidas y placenteras, hay investigaciones que han demostrado que cuando los hombres tensan los músculos – como pasa con esta postura – les dificulta un poquito más controlar la eyaculación por lo que se pueden favorecer inconvenientes como la eyaculación precoz.

Ahora sí, vamos con los cambios en esta postura. La primera variante para la postura del misionero es que la chica se ponga en el borde de la cama, la mesa o la cubierta de un barco (ya sabes, para no caer en la monotonía) y que el hombre permanezca de pie. Procurad que la superficie dónde esté acostada la chica sea suficientemente alta como para que el chico no acabe con un horrible dolor en las lumbares… ¿Lo mejor? Tenéis las manos libres para jugar con vuestros cuerpos.

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Y, otra variante, siguiendo la misma técnica de la chica al borde de la superficie que se os ocurra y el chico de pie, sería con la chica levantando las piernas y el chico sujetándola por los tobillos. El plus de esta postura es que el chico disfruta de una panorámica de lo que está ocurriendo y que conseguiréis una penetración mucho más profunda.

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Y, para darle un extra a esta postura, probad un par de gotitas de la crema lluvia de amor para que la zona G de la chica esté más despierta y sensible. Así será mucho más fácil estimular la punto G y llevar a la chica al orgasmo más intenso.

Y ahora, ¡a disfrutar de las variantes que os proponemos! Y, si os queréis atrever con más posturas para echar a la monotonía de vuestras sábanas, os dejamos una guía ilustrada gratuita con las mejores posturas del Kamasutra, cortesía de nuestro sex shop preferido: Platanomelón.