Sus padres están indignados con el hospital por haberle permitido irse.
Britney Spears no está poniéndoselo nada fácil a los médicos que están tratando sus posibles problemas mentales, que cada vez son más patentes a juzgar por la conducta demostrada en los últimos tiempos.
La cantante abandonó en el día de ayer la planta de psiquiatría del hospital UCLA de Los Angeles, donde estaba ingresada desde el 31 de enero. Al parecer, según el diario Los Angeles Times, la artista dejó el centro clínico con todo el "sigilo" que le permitía la compañía de sus escoltas privados.
Sus padres, que se han enterado esta mañana de la noticia, están indignados con el hospital por no haber puesto medios para evitar su marcha, pues estaba previsto que Spears permaneciera ingresada dos semanas más. «Como padres de una hija adulta que sufre una crisis mental, nos ha preocupado enormemente enterarnos esta mañana de que el hospital que mejor debía cuidar de la salud y seguridad de nuestra hija Britney le ha permitido salir de la clínica, pese a las recomendaciones de sus psiquiatras», publica la citada publicación.
Ahora que Britney se encuentra de nuevo fuera, no sabemos con qué nos volverá a sorprender, pero seguro que en pocas horas tendremos nuevas noticias sobre sus andanzas...