La cantante y su marido dan rienda suelta a su pasión bajo el agua.
La sexy Christina Aguilera y su esposo, Jordan Bratman, no están dispuestos a perder la pasión de su amor.
El matrimonio, que tiene un hijo de tres meses en casa, ha recurrido a la piscina de su mansión para dar rienda suelta a su amor y de esa forma tener más intimidad, y que el pequeño Max Liron duerma sin sobresaltos. Así, los enamorados salen de casa a eso de la medianoche y se meten a la piscina para practicar juegos eróticos.
Sin embargo, son sus vecinos los que están pagando el pato. De acuerdo a una información publicada por la revista Star Magazine, a los que viven en las casas colindantes no les gusta oír los gemidos de la pareja, y han pedido a la cantante y a su marido que sean un poco menos ruidosos.