Beber para olvidar. Parece que el segundo en la sucesión de la corona de Inglaterra se tomó este lema al pie de la letra el pasado miércoles, día en el que un canal británico emitió un polémico documental sobre su madre, la fallecida Diana de Gales.
El hijo del príncipe Carlos sorprendió a los clientes de un supermercado de Weymouth cuando entró con dos guardaespaldas y dos amigos para gastarse nada menos que 1.258 euros en alcohol. Guillermo de Inglaterra necesitó de dos carritos de la compra para llevarse todo el vino, ron, vodka, cerveza y las quince botellas de ginebra que adquirió.
El príncipe prefirió invitar a sus amigos a su campo de entrenamiento militar en Dorset, al suroeste de Inglaterra, para beber y ver el partido de fútbol entre Inglaterra y Estonia.
Antes de la fiesta, Guillermo y su hermano Enrique solicitaron, sin éxito, que el canal británico no emitiese unas polémicas imágenes dentro del documental sobre Lady Di, donde recibía asistencia médica, aún con vida, cuando se accidentó en agosto de 1997 en París.