La actriz tenía intención de cumplir el día al que le condenaron por conducir ebria.
Lindsay Lohan quiere terminar cuanto antes con las obligaciones a las que se compremetió tras la batalla legal a la que se ha enfrentado por ser pillada conduciendo bajo los efectos del alcohol y las drogas el pasado mes de agosto.
Si hace unos días te informábamos de que Lindsay acudió a la Cruz Roja para ir cumpliendo con los diez días de servicios comunitarios que dictaba su condena, ayer acudió a la cárcel de mujeres de Lynwood (la misma en la que estuvo Paris Hilton) con la intención de cumplir con su día de condena en prisión.
Sin embargo, la actriz tuvo suerte, ya que por los habituales problemas de overbooking que sufre el centro penitenciario, se libró y tan solo permació hora y media en él, lo justo para que se le abriera el expediente y poco más. «Lohan cooperó en todo momento. Se le tomaron las huellas dactilares, se le sacó una fotografía e ingresó en una celda provisional, pero se la dejó salir por nuestra política de liberar a los prisioneros no violentos por congestión en el centro», informaron fuentes policiales a la prensa.