La acogida de su segundo trabajo decidirá el futuro de la británica como cantante.
Lily Allen está dispuesta a abandonar los escenarios si su segundo disco es un fracaso. La cantante ha confesado a la revista Rolling Stone que está atemorizada de que su nuevo material no tenga el éxito que tuvo su primer disco.
«Dejé el colegio a los 15. No soy un genio como compositora. No creo que realmente sea buena para algo, y me aterra lo que la gente vaya a decir. A algunas personas les gustará y a otras no, pero si la gente lo odia, entonces intentaré otras cosas», dijo a la publicación.
Y entre esas cosas podría ser cazatalentos para un sello discográfico, pues adora ir a conciertos y se fija en nuevas promesas, como ya hicieron con ella y su espacio en MySpace.
La artista ya ha desvelado el título de su segundo trabajo, "Stuck On The Naughty Step" (Atascada en el escalón travieso). «En Inglaterra, cuando los chicos están sucios, les hacen sentarse en un rincón. Yo me sentí así durante un tiempo», explicó la británica, que el mes pasado estuvo en Los Angeles ultimando la producción del disco, que está producido por Greg Kurstin.