A la cantante británica la vida no le sonríe.
Tras haber perdido un embarazo y haberlo dejado con su novio, Lily Allen está recibiendo un tratamiento por depresión en una clínica privada londinense.
Según el diario The Sun, la cantante de pop no ha logrado recuperarse de estos duros golpes y ha decidido recurrir a esta clínica para encaminar de nuevo su vida, sin caer en malos hábitos que pudieran afectar a su salud.
Además, Lily continúa con su programa de la BBC "Lily Allen and friends", que aunque no está teniendo la audiencia esperada es una de las grandes apuestas para esta temporada para el canal joven de la televisión pública británica.
Por otra parte, Allen descubrió el pasado lunes por la noche que una de las ventanas de su BMW estaba rota. Al parecer, el autor fue un paparazzi que no pudo ser identificado.