Acudió en silla de ruedas y con el rostro tapado a un campeonato de lucha libre para no ser reconocido por la prensa.
Michael Jackson sigue dando de qué hablar. Esta vez ha sido pillado asistiendo en silla de ruedas y camuflado con un abrigo, bufanda y grandes gafas de sol a un campeonato de lucha libre en un casino de Las Vegas este fin de semana.
De poco le sirvieron sus esfuerzos para no ser reconocido por la prensa -incluso llegó a entrar por una puerta lateral de emergencias-, sino más bien todo lo contrario.
Durante su viaje a Las Vegas, Jackson asistió a la fiesta de su amigo el diseñador Christian Audigier, donde sí mostró su identidad y se animó incluso a subir al escenario para dedicarle unas palabras.
El difícil momento que atraviesa quedó patente tras suspender su esperada actuación en la final de American Idol, en Estados Unidos, por miedo escénico. El cantante se disculpó 24 horas alegando «No puedo hacerlo. Todo el mundo va a odiarme».