Nos mantenemos al pie del cañón para ver por completo la Gala de los Oscars y traeros toda la información calentita.
Como todos los años nos hemos desilusionado (Con Babel), nos hemos sorprendido (¿Darle el Oscar a Scorsese por Infiltrados y no por Toro Salvaje?) y nos hemos llevado un -esperado disgusto (al final Penélope nada de nada).
Como todo hijo de vecino vimos la gala por Digital + y nos llevamos un chasco al comprobar que, oh, vaya, siguen haciéndolo tan aburrido como todos los años y que los comentarios de Jaume Figueras son cada año más soporíferos y carentes de interés. La nota de color chillón la puso en plató Manu Berasátegui que ya tiene olvidado su papel como polemista en otros foros de menos caché.
En Los Ángeles Carmen Teva estuvo despistadísima y, gracias a ella, nos perdimos el nombre de los diseñadores de los vestidos de las actrices españolas pero sí la pudimos escuchar haciéndole la pelota a todo el que se puso a tiro de su micrófono.
Retransmisiones a parte la gala estuvo más que animada por Elen Degeneres que fue una diga sucesora de Crystal, Goldberg o Stewart dándole el ritmo necesario al asunto y, además, engrasando la maquinaria de darle cañita a los famosos. Se atrevió mucho más con los norteamericanos que con los extranjeros.
De los número musicales nos quedamos con el protagonizado por Will Ferrell, jack Black y John C. Reilly que cantaron a favor de darle más premios a la comedia (tenían razón) y quisieron ligarse a Helen Mirren en un absurdo ataque de gerontofilia.
Pese a la primera lluvia de premios (Ya podemos unir a tres españoles más a la lista de ganadores de los oscars) la cosa estuvo regulera para la “legión extranjera” y nos quedamos de una piedra con la falta de interés que la Academia americana ha demostrado por uan película como Babel que, si bien está hecha por un mexicano, sin duda le ha sacado mucho brillo a la lista de películas de los estudios americanos.
Al fina se hizo justicia con Scorsese que ha acabado por recibir un oscar a la mejor dirección con Infiltrados un remake muy inferior a Infernal Affairs, la increíble película oriental de la que es bastarda. Una obra menor que le ha ayudado a restañar las dudas que los estudios tenían sobre la capacidad de Marty para llevar público a los cines tras los fracasos económicos de Gang of NY y El Aviador. Al menos tendremos dos o tres pelís más del maestro al que dieron el Oscar Spielberg, Lucas y Coppola. ¿Y Pé? Pues nada, que no te engañen, tenía muy pocas posibilidades por no decir ninguna pero, bueno, hay que seguir vendiendo ilusión y demostrarnos a nosotros mismos que nuestro cine se hace escuchar al otro lado del charco.