Telecinco

María Jesús ('Supervivientes') se rapa por tres pollos y una tarta de chocolate

Cosas más raras se han visto.

ÁLVARO DE LOS SANTOS | CUORE.ES -

María Jesús, la modelo que actualmente concursa en el programa 'Supervivientes', tiene clara sus prioridades, y si para sobrevivir tiene que cometer una locura, no se lo piensa dos veces. En pleno directo, la de Jaén decidió participar en el juego que llaman 'las tentaciones', en el que los concursantes se ponen a prueba a cambio de hacer lo que les pidan desde dirección.

Vamos, el 'Atrevimiento' de toda la vida.

En un principio, María Jesús no lo tenía muy claro, más que nada porque la recompensa era secreta. Pero claro, como saben lo que nos gusta, el programa decidió apretar un poquito más las tuercas y ofreció como recompensa tres bocadillos de calamares, que tampoco sedujeron a la concursante... Finalmente, ha sido ella misma quien ha tenido que poner las cartas sobre la mesa y pedir tres pollos con patatas y una tarta de chocolate a cambio de su melena, y... ¡Trato hecho!

Raquel Mosquera, también concursante y peluquera de profesión, ha sido la encargada de realizar el rapado, y maquinilla en mano, se ha dispuesto a cortar el pelo de la nuca de la exmiss, mientras ella se tapaba la cara con las manos. La pobre las ha tenido que pasar canutas, pero todo sea por el pollo, ¿verdad, María Jesús?

Al volver con sus compañeros, todos han coincidido en que está loca, pero también guapa con su nuevo look, así que, mira, no hay mal que por bien no venga.

El que no ha estado tan loco, ni por asomo, ha sido el influencer Sergio Carvajal. Al catalán también le han ofrecido hablar con su churri por teléfono por el mismo precio, el de raparse al cero la melena. Pero claro, él con el trabajo no juega, y ha respondido tajante con que su pelo es un punto importante en su imagen, y hay marcas a las que no le gustan los chicos sin pelo...

Aquí huele a gallina.

Esperemos que María Jesús, que ya perdió una vez "la salud por el ano", haga bien la digestión después de todo lo que se va a zampar. Aunque, bueno, a lo mejor, en un acto de caridad, reparte el botín entre sus compañeros (o no)...

¡Nunca dio para tanto un corte de pelo!