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Pelayo Díaz y las flores no son mejores amigos

Floristas, olvidarse de su boda.

VICTORIA LUPIÁÑEZ | CUORE.ES -

En este último programa de 'Bailando con las Estrellas' la cosa ha ido de cine, si no que se lo digan a Yana y Busta, que lo suyo ya como que traspasa la pantalla. Pero el que las ha pasado un poco canutas ha sido Pelayo Díaz, que no han sido las nieves del tiempo las que han plateado su sien, sino la rosa con la que ha tenido que bailar.

Porque un tango es un tango, y un tango sin una rosa no es nada de nada, y mientras sonaba la musiquita de 'Volver' de Carlos Gardel y que dio nombre a la peli de Almodóvar, Pelayo volvía a casa (por navidad) con maleta en mano, la rosa de la discordia y con una gabardina al más puro estilo 'Casablanca'.

Y después de ponerse a gustito en su silla de enea, le ha dado la rosa a su compi de baile y ahí ha empezado el verdadero drama. Ni reencuentro ni nada, el momento tensito ha venido con el traspaso de boca en boca de la rosa. La compi de Pelayo lo tenía dominadísimo, pero el estilista...

 

El pobre ha perdido el ritmo por un segundo y ha tenido que ajustarla como unas tres veces para que ni le estorbase ni rodara por los suelos. ¿Te imaginas? ¿Quién iba a meterse eso en la boquita luego?

Al final ha optado por pasársela a su pareja y lavarse las manos (metafóricamente claro) y no ha habido que lamentar nada. Vamos, que la cosa ha acabado estupendamente. Pero lo que nos ha quedado claro es que Pelayo y las flores no están del mismo lado...

¿Qué va a pasar entonces en su boda? ¿Nada de flores?