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Evan Rachel Wood y su dura infancia como estrella infantil

No fue nada fácil.

CUORE.ES -

La carrera de la actriz Evan Rachel Wood comenzó, como la de muchas otras estrellas de Hollywood, cuando tan solo era una niña con pequeños papeles en producciones como 'American Gothic' o 'Prácticamente magia' hasta que películas como 'Thirteen' la convirtieron en una de las grandes promesas de la industria al mismo tiempo que su intermitente noviazgo con Marilyn Manson la catapultaba a la categoría de celebridad. 

Esa temprana experiencia con la fama fue la culpable de que más adelante, cuando se encontró atrapada en una relación abusiva que incluía maltratos físicos y psicológicos o cuando fue víctima de una violación en un bar, se sintiera incapaz de olvidarse de la necesidad de complacer que había adquirido en aquella etapa para rebelarse contra las situaciones en que se encontraba.

"Había sido una estrella infantil toda mi vida y había estado sometida a una presión inmensa, para que fuera perfecta, para que no fuera problemática, para que no molestara a nadie con mis asuntos y sobre todo para que trabajara. Y al final eso hizo que no supiera pedir ayuda durante mucho tiempo" recuerda la intérprete en una nueva entrevista a Refinery29.

En su caso, hicieron falta dos intentos de suicidio y un ingreso en un hospital psiquiátrico para que se diera cuenta de que necesitaba urgentemente empezar a hablar : "La verdad es que resultó liberador; y me di cuenta de que realmente me gustaba como persona. Había perdido todo, no podía cantar porque tenía nódulos en las cuerdas vocales. No podía caminar y estaba ingresada en una clínica mental. De pronto me pregunté cómo había llegado hasta allí".

En terapia a Wood le diagnosticaron estrés pos-traumático y comenzó a superar esa narrativa que había construido en su cabeza: que ella era la "loca que había hecho algo para merecer lo que estaba pasando".

El pasado febrero la también cantante compareció ante el Congreso de Estados Unidos para compartir su historia con la esperanza de inspirar a otros y contribuir a provocar un cambio en la legislación que convirtiera la ley en apoyo a los supervivientes de agresión sexual en una ley federal.

"Me pasé cinco días temblando tras mi intervención", reconoce. "Aún arrastraba mucha vergüenza y me culpaba a mí misma por muchas cosas, y pensaba que mucha gente también lo haría".