Melendi se confiesa: "Fui un gilipollas durante muchos años"

Y recordó su liada parda en el avioncito.

ÁLVARO DE LOS SANTOS | CUORE.ES -

Melendi ha visitado el programa 'Viva la vida' de Toñi Moreno y se nos ha sincerado hasta los huesos en una entrevista en la que ha aprovechado para hacer un balance de su anterior vida como artista y como persona. El asturiano ha confesado que el éxito a los 19 años le hizo crearse un personaje que al final se terminó creyendo él mismo y del que no se encuentra nada orgulloso.

Y es que pocos saben que Ramón Melendi vendió un millón de copias con su primer trabajo cuando era poco más que un adolescente. Aquel niño pasota y granujilla con la cabeza llena de rastas que cantaba por rumbas era Melendi en cuerpo y alma. Pero tantas emociones vividas, la fama y el ritmo frenético del artista provocaron que se construyese una coraza en la que refugiarse.

 

Esa coraza fue el resultado de potenciar los defectos y camuflar las virtudes de aquel joven niño convertido en adulto de la noche a la mañana. El verdadero punto de inflexión, como muchos recordarán, llegó cuando un avión destino a México tuvo que volver a España por su comportamiento agresivo y déspota. Posteriormente, incluso fue detenido.

Melendi le ha confesado ahora a Toñi Moreno que este día le cambió la vida y que consiguió reflexionar para encontrarse a sí mismo y decidir qué persona era realmente. "Este Melendi mola mucho más", contaba, poniendo de manifiesto que se encuentra en uno de los mejores momentos de su vida y que ha conseguido superar el pasado y perdonarse.

Ahora se encuentra promocionando su nuevo temazo'Déjala que baile' junto a Alejandro Sanz. El Melendi 2018 (versión remasterizada) es sensible, sencillo, y comprometido con los problemas que afectan a la sociedad en la que vive. En el programa, además, Ramón explicaba la curiosa historia detrás de esta nueva canción: "Cuando escuché esta letra por primera vez, pensé en mí como mujer, porque es muy importante para las mujeres, es muy reivindicativa".

¡Olé, Melen!